Todo sobre la versión jazz de Jingle Bells a piano solo

El pasado día de Nochebuena os felicité la Navidad con una versión del popular villancico "Jingle Bells" (J. Pierpont), conocido en español como "Navidad, Navidad, dulce Navidad...". ¿Recordáis?

Se trata de una rearmonización de jazz a piano solo. Ésto quiere decir que la armonía de la canción ha sido modificada para que suene a jazz, sin renunciar en ningún momento a lo más característico e identitario del villancico: su famosa melodía.

Rearmonizar es una habilidad que los músicos de jazz trabajamos con regularidad y que ejercitamos durante toda nuestra carrera. En el caso de los pianistas, la llevamos un paso más allá. Además de rearmonizar premeditadamente nuestras composiciones sobre el papel, somos capaces de rearmonizar una canción en tiempo real, tomando decisiones armónicas en apenas unas centésimas de segundo, para ejecutarlas inmediatamente en el instrumento. Es una de las formas que tenemos de enriquecer nuestra interpretación, ya sea en grupo o a piano solo, y de aportar personalidad.

La partitura, al contrario de lo que la tradición musical clásica dicta, la elaboré a posteriori de interpretarla. A continuación, os voy a explicar los pasos que seguí para rearmonizar esta canción:

1. Definir tonalidad

"Jingle Bells" es un villancico que está en modo mayor (o jónico). Tradicionalmente al piano, lo más habitual es que se interprete en Do, especialmente en los niveles de iniciación. Como mi intención era que fuera lo más inteligible posible para todos los públicos, decidí que la tonalidad fuera Do Mayor.

2. Aprender bien la melodía

melodia y letra de jingle bells

Fuente: www.8notes.com

Con aprender me refiero a memorizarla y a entenderla, o dicho de otra manera: memorizarla entendiéndola. En mi opinión, lo esencial es que consigamos integrarla en el oído cuanto antes, de manera que podamos cantar la melodía con toda claridad. Además, hay varias estrategias que se pueden utilizar para reforzar el aprendizaje, y cada músico ha de elegir las que más le sirvan: memorizarla visualmente en el instrumento, entonarla cantando los nombres de las notas, entender armónicamente qué notas de la escala mayor se emplean en cada momento, memorizar la melodía interválicamente, etc. Cuanto más control tengamos sobre una línea melódica, más libertad tendremos para rearmonizarla, es así de simple. Al tratarse de una canción vocal, tampoco es mala idea conocer su letra, ya que de esa manera podremos aportar realismo a nuestra interpretación instrumental.

3. Aprender y analizar la armonía original

Fuente: www.pianolessons4children.com

En "Jingle Bells" predomina la armonía tonal, ya que los acordes del villancico pertenecen a Do mayor, con la excepción de D7, que se trata de la dominante secundaria de G (V grado). Otro aspecto a observar, es que la mayoría son acordes de tríada, y que las cuatríadas se utilizan de manera puntual para aportar un toque exótico al sonido de tríada predominante.

4. Rearmonizar la canción para que suene a jazz

Fuente: original.

Desde el respeto a la melodía original, he empleado los siguientes recursos:

  • Hacer que predominen los acordes de cuatríada. En música de jazz, la gran mayoría de los acordes son de cuatríada, y las tríadas se emplean puntualmente para jugar con las texturas. Justo al contrario de lo que ocurre en la armonía original de "Jingle Bells".
  • Utilizar acordes del modo de Do menor, o lo que es lo mismo, el modo menor paralelo. Ejemplo: F-6 y F-.
  • Utilizar dominantes secundarias. Ejemplo: D7, A7 y C7.
  • Emplear acordes dominantes sustitutos como acordes de paso. Ejemplo: Ab7 y Bb7.
  • En Cmaj7, crear un movimiento ascendente en una voz interna: CΔ, C+Δ, C6 y C7.
  • Alterar las tensiones de los acordes de dominante, tanto si son de la tonalidad como si no. Ejemplo: A7(b9), G7(#5), etc.
  • Añadir acordes II-7 y IIø relativos a los acordes de dominante, tanto si son de la tonalidad como si no. Ejemplo: Eø, E-7 y D-7.
  • Convertir acordes de dominante en dominantes suspendidos. Ejemplo: G7sus(13 9) y A-7/D.

5. Definir el ritmo

Desde el principio tenía claro que iba a elegir un tempo lento, ya que de esa manera tendría más espacio para introducir más acordes. Probando diferentes opciones, al final me decanté por dejarlo a mi voluntad, o lo que es lo mismo: ad libitum. De este modo, al prescindir de un pulso estable, tuve que marcar el ritmo utilizando de guía la melodía con sus frases musicales. Esta modalidad de tempo me gusta mucho, ya que da mucha libertad de interpretación.

6. Preparar la grabación y grabar

Una vez claro todo lo anterior, preparé al piano la versión que más me convencía. No me llevó mucho tiempo, ya que en todo momento estuve sentado al piano probando las opciones y tomando decisiones. Por último, grabé simultáneamente el vídeo con una webcam cenital y el audio a buena calidad con una buena tarjeta de sonido. Hice un par de versiones y escogí la que más me gustó. Sin trampa ni cartón.

7. Hacer la partitura

Con la toma definitiva, hice la partitura con Musescore utilizando el vídeo de referencia. Como habéis podido observar, la webcam cenital del teclado facilita una visión privilegiada de lo que se toca en cada momento.

¡Y voilá!

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